Tener expectativas

Tener expectativas significa estar dependiendo de alguien.
Sí, bueno, puede haber miles (o ningun) tipo de condicionantes alrededor, pero basicamente es eso.
Tener expectativas tiene su lado bueno y su lado malo. El lado bueno es que aporta ilusiones, que no dejan de ser el principal elemento motivador para seguir adelante y progresar. El lado malo es la incertidumbre de la decisión que puedan tomar otras personas.
Bueno, lo realmente malo es lo que esa incertidumbre te afecte o no. Si te afecta poco, pues tiene su morbillo; pero si centras la atención de tu vida en ello puede ser realmente estresante.
Por eso he intentado tener el mínimo de expectativas en mi vida. Mis ilusiones se intentan basar en la propia superación personal.
No, no es que piense sólo en mi mismo, pero sí intento que mi felicidad dependa sólo de mí mismo. De estar contento con las decisiones que tomo. Y eso no se basa sólo en lo que yo hago y de lo que tengo control, sino de cómo me afecta lo que hacen los demás.
No es un camino fácil. Esto no se consigue de la noche al día. La sensación de impotencia nos invade a todas/os (o eso quiero creer).
La decisión de no tener expectativas apenas tiene sus lados negativo y positivo. Y como “adulto” que soy, apechugo con ellos. El lado positivo es que pierdo preocupaciones, me ahorro problemas y comeduras de tarro. El lado negativo es que con ello también pierdo ilusiones, motivaciones.
Si he escogido esto es porque, en este momento de mi vida, prefiero tener un mínimo de problemas ante tener más ilusiones. Eso hace que me comporte como me comporto.

– “Ricky, ¿por qué nos cuentas esto?”
– “Me apetecía desahogarme”
– “Como si nos interesase”
– “Alguien habrá que sí, y si no es así, por lo menos me he quedado más tranquilo”

Tener expectativas

Tener expectativas significa estar dependiendo de alguien.
Sí, bueno, puede haber miles (o ningun) tipo de condicionantes alrededor, pero basicamente es eso.
Tener expectativas tiene su lado bueno y su lado malo. El lado bueno es que aporta ilusiones, que no dejan de ser el principal elemento motivador para seguir adelante y progresar. El lado malo es la incertidumbre de la decisión que puedan tomar otras personas.
Bueno, lo realmente malo es lo que esa incertidumbre te afecte o no. Si te afecta poco, pues tiene su morbillo; pero si centras la atención de tu vida en ello puede ser realmente estresante.
Por eso he intentado tener el mínimo de expectativas en mi vida. Mis ilusiones se intentan basar en la propia superación personal.
No, no es que piense sólo en mi mismo, pero sí intento que mi felicidad dependa sólo de mí mismo. De estar contento con las decisiones que tomo. Y eso no se basa sólo en lo que yo hago y de lo que tengo control, sino de cómo me afecta lo que hacen los demás.
No es un camino fácil. Esto no se consigue de la noche al día. La sensación de impotencia nos invade a todas/os (o eso quiero creer).
La decisión de no tener expectativas apenas tiene sus lados negativo y positivo. Y como “adulto” que soy, apechugo con ellos. El lado positivo es que pierdo preocupaciones, me ahorro problemas y comeduras de tarro. El lado negativo es que con ello también pierdo ilusiones, motivaciones.
Si he escogido esto es porque, en este momento de mi vida, prefiero tener un mínimo de problemas ante tener más ilusiones. Eso hace que me comporte como me comporto.

– “Ricky, ¿por qué nos cuentas esto?”
– “Me apetecía desahogarme”
– “Como si nos interesase”
– “Alguien habrá que sí, y si no es así, por lo menos me he quedado más tranquilo”

Una salsa

Pues eso, que hoy, pasando un poco de la dieta, me he puesto a prepararme carne en salsa.
Y bueno, inicialmente no iba a ser salsa, pero cuando uno se pone…
Total que a un chorro de aceite le he añadido un par de cucharadas de tomate frito, un chorrito de ron, otro de coñac, otro de vino rosado (muy muy poco), y un chorrete de sirope de alce… y todo esto con la carne dentro.
Vale, la carne no estaba mal, pero la salsa… puff, la salsa estaba de rechupete. Y de alcohol nada, que ha estado un rato en el fuego y no quedaba nada.
Si os apetece probarlo, está a vuestra disposición.

Cuidarse 4.1

Bueno, para que veais que no se queda en “agua de borrajas” lo que digo.
Este ha sido mi menú de hoy:
Caldo de cocido (preparado por mi madre)
Filete de merluza al coñac y eneldo, con un toque de perejil (preparado por mí)
Un tomate natural con sal

De postre, que no aparece en la foto, dos mandarinas.
Y como no, los 2 mandos: el de la tele y el del plus. Para verme todas esas series frikis que luego comento por aquí.

Cuidarse 4.1

Bueno, para que veais que no se queda en “agua de borrajas” lo que digo.
Este ha sido mi menú de hoy:
Caldo de cocido (preparado por mi madre)
Filete de merluza al coñac y eneldo, con un toque de perejil (preparado por mí)
Un tomate natural con sal

De postre, que no aparece en la foto, dos mandarinas.
Y como no, los 2 mandos: el de la tele y el del plus. Para verme todas esas series frikis que luego comento por aquí.

Cuidarse (4ª parte)

No sólo de comida anda “la cosa”.
También hay que cuidar la alimentación (los “caprichos” me los suelo dar en fin de semana) y hacer ejercicio.
No consiste únicamente en meterse platos más o menos deseables a horas intempestivas porque “te lo pida el cuerpo”. Eso es cuidar la mente, pero no nos engañemos, el cuerpo poco, algo sí, que evitamos que el alcohol (poco o mucho, dependiendo de la noche) nos haga tanto efecto. Las grasas tienen su efecto negativo y eso afecta al cuerpo (y no sólo estéticamente).
En cuanto a la alimentación, pues sigo unos patrones bastante variables pero (a mi parecer) equilibrados. Verdura, carne, pescado y legumbres, algo de fruta (aunque poca), y para beber, leche. Me lo preparo yo (y da gusto ver que cada vez me desenvuelvo mejor en la cocina, aunque aún me queda mucho por aprender), añadiendo alguna especia que otra (odio las cosas sosas). Y así un pescado hervido, con un poco de sal y alguna especia, acaba siendo un plato algo sabroso. Llevo así más de un año.

Pero ahí no acaba la cosa.
Ahora salgo a correr por las noches (que es cuando mi trabajo lo permite).
Alguno/a pensará que es un propósito de año nuevo o porque me veo gordo (o con tripita). He de decir que en lo segundo estoy un poco de acuerdo, pero la razón principal es que echándome a correr el otro día, a los 100 metros estaba “reventado” (la vida golfa pasa factura), y me dije que eso no podía ser; no estoy tan mayor ni estropeado como para no poder aguantar eso y más, y que tengo que recuperar forma física (y si pierdo algún kilito en el proceso aún mejor).
Así que 4 noches a la semana (menos Jueves, Viernes y Sábado, que los dedico a la “mala vida”) salgo a correr por la noche. El ritmo de las primeras noches era un poco deprimente, pero “Roma no se construyó en una hora”, y la mejora ya se ha hecho notar (en todos los aspectos, hasta en el anímico).
Me equipo con mi chandal, mis zapatillas de correr, mis guantes y mi iPod. Sí, Kutxi, es una pijada, y si no me lo hubiesen regalado me hubiese pillado un Creative o algo menos pijo y funcional, pero “a caballo regalado, no le mires el diente”.
Probé a correr sin música, pero no es igual, me da una motivación que me ayuda a seguir adelante con mayor ánimo y ritmo. La música animada mejor que la tranquila (el otro día salió en aleatorio la banda sonora de “Rocky” y fue un momento estelar).
Es importante estirar una vez que terminas, o al día siguiente notas el anquilosamiento de los músculos. Y la ducha al llegar a casa es un momento increíble.
El otro día decidí sacar la cámara y hacer una foto desde el helipuerto, uno que hay en el Monte del Calvario (despues de subir toda la cuesta, hago una mini-parada para tomar aliento), allí saqué una foto del pueblo. He tenido que retocar un poco el brillo y contraste para que se vea mejor (aunque pierde calidad y añade ruido). Las vistas desde allí son impresionantes, y se ve Alcalá, los pueblos colindantes, y cuando no hay mucha polución todo Madrid.
Si algún día (mejor noche) os da por venir a mi pueblo, no olvidéis pasar por el mirador (mejor que el helipuerto aún) y ver las luces de todo lo mencionado. Impresionante.

Pero vamos, que eso no quita para que siga poniendo platazos por aquí (y el día que me atreva con la repostería, ya veréis).

Cuidarse (4ª parte)

No sólo de comida anda “la cosa”.
También hay que cuidar la alimentación (los “caprichos” me los suelo dar en fin de semana) y hacer ejercicio.
No consiste únicamente en meterse platos más o menos deseables a horas intempestivas porque “te lo pida el cuerpo”. Eso es cuidar la mente, pero no nos engañemos, el cuerpo poco, algo sí, que evitamos que el alcohol (poco o mucho, dependiendo de la noche) nos haga tanto efecto. Las grasas tienen su efecto negativo y eso afecta al cuerpo (y no sólo estéticamente).
En cuanto a la alimentación, pues sigo unos patrones bastante variables pero (a mi parecer) equilibrados. Verdura, carne, pescado y legumbres, algo de fruta (aunque poca), y para beber, leche. Me lo preparo yo (y da gusto ver que cada vez me desenvuelvo mejor en la cocina, aunque aún me queda mucho por aprender), añadiendo alguna especia que otra (odio las cosas sosas). Y así un pescado hervido, con un poco de sal y alguna especia, acaba siendo un plato algo sabroso. Llevo así más de un año.

Pero ahí no acaba la cosa.
Ahora salgo a correr por las noches (que es cuando mi trabajo lo permite).
Alguno/a pensará que es un propósito de año nuevo o porque me veo gordo (o con tripita). He de decir que en lo segundo estoy un poco de acuerdo, pero la razón principal es que echándome a correr el otro día, a los 100 metros estaba “reventado” (la vida golfa pasa factura), y me dije que eso no podía ser; no estoy tan mayor ni estropeado como para no poder aguantar eso y más, y que tengo que recuperar forma física (y si pierdo algún kilito en el proceso aún mejor).
Así que 4 noches a la semana (menos Jueves, Viernes y Sábado, que los dedico a la “mala vida”) salgo a correr por la noche. El ritmo de las primeras noches era un poco deprimente, pero “Roma no se construyó en una hora”, y la mejora ya se ha hecho notar (en todos los aspectos, hasta en el anímico).
Me equipo con mi chandal, mis zapatillas de correr, mis guantes y mi iPod. Sí, Kutxi, es una pijada, y si no me lo hubiesen regalado me hubiese pillado un Creative o algo menos pijo y funcional, pero “a caballo regalado, no le mires el diente”.
Probé a correr sin música, pero no es igual, me da una motivación que me ayuda a seguir adelante con mayor ánimo y ritmo. La música animada mejor que la tranquila (el otro día salió en aleatorio la banda sonora de “Rocky” y fue un momento estelar).
Es importante estirar una vez que terminas, o al día siguiente notas el anquilosamiento de los músculos. Y la ducha al llegar a casa es un momento increíble.
El otro día decidí sacar la cámara y hacer una foto desde el helipuerto, uno que hay en el Monte del Calvario (despues de subir toda la cuesta, hago una mini-parada para tomar aliento), allí saqué una foto del pueblo. He tenido que retocar un poco el brillo y contraste para que se vea mejor (aunque pierde calidad y añade ruido). Las vistas desde allí son impresionantes, y se ve Alcalá, los pueblos colindantes, y cuando no hay mucha polución todo Madrid.
Si algún día (mejor noche) os da por venir a mi pueblo, no olvidéis pasar por el mirador (mejor que el helipuerto aún) y ver las luces de todo lo mencionado. Impresionante.

Pero vamos, que eso no quita para que siga poniendo platazos por aquí (y el día que me atreva con la repostería, ya veréis).