Repetir

Esta semana he tenido una conversación que se ha repetido con varias personas.

– Copón, es que coincido con ella en muchas cosas, nos parecemos tanto…
– Ricky, tu estás enamorado de ella.
– No, ni mucho menos.
– Bueno, pues estás pillado.
– No tampoco.
– Ya, ya…
– Te mentiría yo?
– No sé yo…
– Mentiría si me sirviese de algo, si fuese a ganar algo o para librarme de algo gordo, ¿es el caso?
– Visto así.

– Bueno, entonces te gusta…

Vamos a ver, ¿Cómo no te va a gustar alguien con quien coincides en muchas cosas, que es estupenda, que me encanta compartir muchas cosas con ella (más de las que pensaba, la verdad), que es interesante, achuchable, divertida, que no está nada mal, con quien me encanta pasar ratos, alguien que da y ofrece confianza, y que también tiene un punto friki?
Lo que pasa es que hay diferentes formas de que te guste alguien, y no todas tienen por qué estar encaminadas a la forma tradicional que se entiende por la que “te gusta alguien”.
No voy a entrar en discusiones sobre si me gusta o no, pero de lo que estoy seguro es de que no estoy “pillado”. Y no, no estoy negando lo evidente. Estoy seguro.

– Pero alguna vez todo esto puede cambiar. Puede que pronto.
– No digo yo que no, las cosas cambian, y más yo (en este aspecto), pero hoy por hoy, no estoy pillado y estoy seguro.

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Repetir

Esta semana he tenido una conversación que se ha repetido con varias personas.

– Copón, es que coincido con ella en muchas cosas, nos parecemos tanto…
– Ricky, tu estás enamorado de ella.
– No, ni mucho menos.
– Bueno, pues estás pillado.
– No tampoco.
– Ya, ya…
– Te mentiría yo?
– No sé yo…
– Mentiría si me sirviese de algo, si fuese a ganar algo o para librarme de algo gordo, ¿es el caso?
– Visto así.

– Bueno, entonces te gusta…

Vamos a ver, ¿Cómo no te va a gustar alguien con quien coincides en muchas cosas, que es estupenda, que me encanta compartir muchas cosas con ella (más de las que pensaba, la verdad), que es interesante, achuchable, divertida, que no está nada mal, con quien me encanta pasar ratos, alguien que da y ofrece confianza, y que también tiene un punto friki?
Lo que pasa es que hay diferentes formas de que te guste alguien, y no todas tienen por qué estar encaminadas a la forma tradicional que se entiende por la que “te gusta alguien”.
No voy a entrar en discusiones sobre si me gusta o no, pero de lo que estoy seguro es de que no estoy “pillado”. Y no, no estoy negando lo evidente. Estoy seguro.

– Pero alguna vez todo esto puede cambiar. Puede que pronto.
– No digo yo que no, las cosas cambian, y más yo (en este aspecto), pero hoy por hoy, no estoy pillado y estoy seguro.

Por primera vez

Por primera vez he encontrado a una chica con la que pego, que baila conmigo y no hace falta que le cuente cómo, pero se sincroniza conmigo a los 2 segundos; que trabaja en una cosa similar, que tiene el mismo gusto por ciertas cosas que yo (diseño gráfico, ordenadores, cómics, etc), que es alegre, abierta, comunicativa. Que es guapa, maja y simpática (estos dos últimos adjetivos no van con el tono irónico), y más joven que yo (no es un requisito ni nada parecido, también me han gustado más mayores que yo, aunque sí suele ocurrir que sean más jóvenes), es más alta, pero sin exagerar, vamos que lo tiene casi todo (al menos para mis gustos)…

Y mucha gente dirá: Ricky, eso ya te ha pasado antes.
A lo que contesto: Sí, eso me ha pasado antes, lo que no me había pasado antes era conocer a una chica así y NO pillarme inmediatamente por ella.

Siempre hay una primera vez para todo.

Por primera vez

Por primera vez he encontrado a una chica con la que pego, que baila conmigo y no hace falta que le cuente cómo, pero se sincroniza conmigo a los 2 segundos; que trabaja en una cosa similar, que tiene el mismo gusto por ciertas cosas que yo (diseño gráfico, ordenadores, cómics, etc), que es alegre, abierta, comunicativa. Que es guapa, maja y simpática (estos dos últimos adjetivos no van con el tono irónico), y más joven que yo (no es un requisito ni nada parecido, también me han gustado más mayores que yo, aunque sí suele ocurrir que sean más jóvenes), es más alta, pero sin exagerar, vamos que lo tiene casi todo (al menos para mis gustos)…

Y mucha gente dirá: Ricky, eso ya te ha pasado antes.
A lo que contesto: Sí, eso me ha pasado antes, lo que no me había pasado antes era conocer a una chica así y NO pillarme inmediatamente por ella.

Siempre hay una primera vez para todo.

Bruselas y Amsterdam

Me lo he pasado MUY BIEN.
Eso que quede claro, porque aunque me queje ahora a posteriori, quiero destacar lo genial que fue el viaje.
Para empezar, Bruselas está bien, pero, personalmente, no me dice nada, ni me aporta nada. Una ciudad europea bastante sosa en todos los aspectos (especialmente al salir por la noche).
La primera noche, un poco de fiesta.
Brujas, muy muy bonita, pero como nos llovió apenas disfrutamos de ella. Menos mal del rato que me perdí por ahí con Ana y Marisa. Risas por el parque, barrio chustas, etc.
Gante, pues muy bonito, con bollería mojada en ron que daba asco, y con apenas tiempo para verlo. Me gustó verlo. Por la noche, más fiesta. Quedé con Jesús, que se fue pronto, y con Irene, que vió madrugar, junto con mis chavales.
Atomium… por fuera precioso, jardines y exteriores incluidos. La exposición de dentro, una “chusta” (expresión mención especial a Cebollita). Comida (hay que ver lo q tardan los putos belgas en servir 4 mierdas) y siesta.

Salir, beber, el rollo de siempre… más fiesta, vamos.
Amsterdam… ya he estado 3 veces con esta, pero me sigue encantando. Me dió un bajón leyendo las cosas de Ana Frank y viendo la casa y exposición, pero vamos, se me pasó al poco de salir viendo todo lo q tenía que ver. Según iba viendo sitios, me fui acordando de viajes anteriores…
Esta vez vi el Museo Van Gogh por fin. Me partí el culo escuchando la razón de porqué pintó “Los Girasoles”, y me encantó uno de un campesino segando.
Luego paseos y más paseos para ver cosas, y la gente colgada de mí (como en casi todo el viaje) casi hasta para ir a cagar. Acabé hasta las pelotas de ellos/as, y los despedí amablemente con mucha picardía.
No, no fumé… tampoco pisé ningún CofeeShop. No quería fumar ni drogarme… tengo (días/meses/años) así.
Por la noche, aunque estaba hecho polvo y sin voz, me escapé con Henry, Bea y Miriam por la noche… se nos hizo de día.
Al día siguiente, Bruselas. Museo del Chocolate, compras, quedar con Irene y Jesús de nuevo, pegarme la carrera todo cansado hasta el albergue, luego hasta la estación y luego hasta el aeropuerto. Agotamiento máximo. Tanto que no me enteré del despegue de lo sopa que estaba.
Como quejas… me hubiese gustado tener más tiempo con el trio equipo: Miriam, Henry y Bea, y con la pareja Chispún: Ana y Marisa.
A destacar: lo unido del grupo y ver que soy más capaz de liderar un grupo y un viaje de lo que pensaba.

Bruselas y Amsterdam

Me lo he pasado MUY BIEN.
Eso que quede claro, porque aunque me queje ahora a posteriori, quiero destacar lo genial que fue el viaje.
Para empezar, Bruselas está bien, pero, personalmente, no me dice nada, ni me aporta nada. Una ciudad europea bastante sosa en todos los aspectos (especialmente al salir por la noche).
La primera noche, un poco de fiesta.
Brujas, muy muy bonita, pero como nos llovió apenas disfrutamos de ella. Menos mal del rato que me perdí por ahí con Ana y Marisa. Risas por el parque, barrio chustas, etc.
Gante, pues muy bonito, con bollería mojada en ron que daba asco, y con apenas tiempo para verlo. Me gustó verlo. Por la noche, más fiesta. Quedé con Jesús, que se fue pronto, y con Irene, que vió madrugar, junto con mis chavales.
Atomium… por fuera precioso, jardines y exteriores incluidos. La exposición de dentro, una “chusta” (expresión mención especial a Cebollita). Comida (hay que ver lo q tardan los putos belgas en servir 4 mierdas) y siesta.

Salir, beber, el rollo de siempre… más fiesta, vamos.
Amsterdam… ya he estado 3 veces con esta, pero me sigue encantando. Me dió un bajón leyendo las cosas de Ana Frank y viendo la casa y exposición, pero vamos, se me pasó al poco de salir viendo todo lo q tenía que ver. Según iba viendo sitios, me fui acordando de viajes anteriores…
Esta vez vi el Museo Van Gogh por fin. Me partí el culo escuchando la razón de porqué pintó “Los Girasoles”, y me encantó uno de un campesino segando.
Luego paseos y más paseos para ver cosas, y la gente colgada de mí (como en casi todo el viaje) casi hasta para ir a cagar. Acabé hasta las pelotas de ellos/as, y los despedí amablemente con mucha picardía.
No, no fumé… tampoco pisé ningún CofeeShop. No quería fumar ni drogarme… tengo (días/meses/años) así.
Por la noche, aunque estaba hecho polvo y sin voz, me escapé con Henry, Bea y Miriam por la noche… se nos hizo de día.
Al día siguiente, Bruselas. Museo del Chocolate, compras, quedar con Irene y Jesús de nuevo, pegarme la carrera todo cansado hasta el albergue, luego hasta la estación y luego hasta el aeropuerto. Agotamiento máximo. Tanto que no me enteré del despegue de lo sopa que estaba.
Como quejas… me hubiese gustado tener más tiempo con el trio equipo: Miriam, Henry y Bea, y con la pareja Chispún: Ana y Marisa.
A destacar: lo unido del grupo y ver que soy más capaz de liderar un grupo y un viaje de lo que pensaba.

La noche es frívola

Ayer, en La Luna, tuve una conversación intensa pero breve. Comenzó con un comentario acerca de mi comportamiento frívolo. Tampoco es cuestión de reproducir la conversación al 100%, pero reconocí una parte. Una parte que nos concierne a más de uno/a: la frivolidad de nuestros actos cuando salimos de marcha.

Yo supongo que buscamos una especie de liberación, un desahogo… y de ahí deriva nuestro comportamiento.
Al menos a mí sí me pasa (tampoco es cuestión de hablar por los/as demás).
Claro que cada uno/a le pone límites diferentes a esa frivolidad. Unos nos quedamos en tontear un poco, otros se lían con gente, y otra gente hace “otras cosas”. Ninguna de las cosas es mejor o peor (o eso supongo), pero cada una/o busca cosas diferentes.

Sí, es cierto que así no voy a ligar (no estoy muy seguro de querer hacerlo), pero como me dijo Celia en una ocasión (y un tiempo después he de darle la razón), los bares no son un buen sitio para hacerlo. Para liarte con gente, sí, para cometer excesos y tonterías, sí,. Pero si lo que quieres es “conocer” gente, no es el lugar. Hablas a gritos, te agobias con la gente, te dan codazos… lo ideal para tener una conversación enriquecedora.
Bueno, he de reconocer que es buen sitio para encontrar gente y establecer un primer contacto (además de hacer tonterías y lo antes mencionado), pero poco más.
Y es que hay momentos para ser frívolo/a, momentos para ponerse serio/a, momentos para hacer tonterías y momentos para ponerte a pensar… solo hay que saber escoger bien.

PD. Esto ya fue publicado en mi fotolog hace tiempo… pero como hay gente que ni sabe que existe…