Aprovechar el momento

Ayer escribí un texto del que me senía orgulloso. Expresaba, con comparaciones, alguna metáfora y demás, cómo me sentía ahora y lo que opino de la gente que actúa como yo.
Así que, tras acabar, me dije que antes de publicarlo, le iba a dar un repaso…
En esto que el cuerpo pidió una tregua y tuve que hacer una visita al sr. Roca (WC), cuando volví el ordenador había reseteado sin saber la razón y todo el trabajo se había perdido.
Tenía sueño, había sido un duro día de viaje, así que pasé de volver a escribirlo.
Hoy ha sido un duro día de trabajo y no he tenido tiempo para nada, cuando me he puesto a pensar en reescribirlo, me acordaba de partes, pero no de todo, y la forma de conectar diferentes ideas se me antojaba imposible.
Yo y mi maldita memoria.
La musa, que le da por venir sólo cuando a ella se le antoja.

Problemas de sobrepeso

Viendo este vídeo se me olvidan los kilos que he cogido yendo a Leeds y poniéndome como el Quico comiendo de todo.

Anorexia Bulimia ContactFunny videos are here
Tengo amigas con este problema (tengo entendido que, aunque lo medio-superes, nunca consigues quitártelo del todo de la cabeza, como el tabaco).
La verdad es que tiene que ser jodido verte como crees ser y no como realmente eres. Y darle tanta importancia al físico, y no fijarte en cosas más importantes, como el dinero (es coña, jajaja).

En Leeds le hemos dado tanto al picante que ahora sufrimos del maldito “ring of fire“. Y es que, lo que quema al entrar, quema al salir.

Me pasó Juan una receta de “Pollo al Tandoori” que pienso probar. Cuando lo haga y crea que me ha salido bien, ya la pondré por aquí.

Noctámbulo

Copón, he descuidado el blog, los post en otros blogs, y todo este mundillo por unos días.
Razón de peso? Mi vida nocturna.
Tampoco he escrito en El club de las noches en vela porque no he estado en casa, y cuando he llegado, era demasiado tarde y estaba demasiado cansado como para escribir, leer, o nada por el estilo (joer, es que… hasta el fotolog).
No, no me he vuelto un cabra loca y he acabado todas las noches borrachos de perdición. No, yo no soy Kivu, ese es mi personaje de ficción (aunque sí nos parecemos en que salimos mucho y escribimos un blog, pero ya). Pero sí he decidido socializarme. Y esta vez le he dado un tiempo a los de IRL (es decir, los amigos de la vida “real”).
Digamos que lo sano para la mente es tener un poco de ambos mundos (al menos eso me parece). Lo malo es el tute que le meto al cuerpo, que un día va a explotar por donde menos me espero.

Es increíble lo bien que te lo puedes pasar haciendo más bien poco, si estás en buena compañía.
Una casa acogedora, unos pocos juegos, unos vídeos, un par de sofás o unos asientos, un karaoke y muchas ganas de reír… y pasas momentos felices.

Eso me lleva a otra cosa.
Gracias a esos momentos, estoy llevando el bache emocional bastante bien.
Sí, no puedo poner más porque sé que hay gente del IRL que leen el blog, y si tiene que llegar a los oidos de la interesada, que sea gracias a mí y a haber vencido mi dragón del miedo.
La he visto recientemente y no puedo evitarlo, mira que mi cabeza me dice que me olvide de ella, pero es que es verla y todo se me acelera. Ni que hubiera tomado droga o 33 redbull.
Si encima es agradable contigo, pues te deshaces. Da igual que tu cabeza te diga que no tienes nada que hacer y que pasa de ti. Esas voces sólo las escuchas cuando vuelves a la soledad de tu casa, en el momento, en el lugar, sólo existe ella.
Y haces más tonterías de lo habitual, o te pones muy muy serio. No actúas normalmente (si es que existe ese estado). Se va (o te vas tú) y al separarte te das cuenta de todas las tonterías que has hecho.
Me siento tan ridículo.
Me siento tan orgulloso de hacer el ridículo.
Esta última frase no parece tener mucho sentido, pero lo tiene. Quiere decir que a veces es bueno dejarse llevar si no haces daño a nadie (quizá un poco a ti mismo, y ni eso si sabes reírte de ti mismo).
Como dicen en la serie “Cómo conocí a tu madre” (otra a la que me he enganchado): No pienses, actúa, tanto pensar te está haciendo mal. Y quizá tenga razón y a veces me aterra tanto el dragón que me quedo quieto y pierdo oportunidades. De fallar o de acertar, pero de experimentar al fin y al cabo. De aprender.

Noctámbulo

Copón, he descuidado el blog, los post en otros blogs, y todo este mundillo por unos días.
Razón de peso? Mi vida nocturna.
Tampoco he escrito en El club de las noches en vela porque no he estado en casa, y cuando he llegado, era demasiado tarde y estaba demasiado cansado como para escribir, leer, o nada por el estilo (joer, es que… hasta el fotolog).
No, no me he vuelto un cabra loca y he acabado todas las noches borrachos de perdición. No, yo no soy Kivu, ese es mi personaje de ficción (aunque sí nos parecemos en que salimos mucho y escribimos un blog, pero ya). Pero sí he decidido socializarme. Y esta vez le he dado un tiempo a los de IRL (es decir, los amigos de la vida “real”).
Digamos que lo sano para la mente es tener un poco de ambos mundos (al menos eso me parece). Lo malo es el tute que le meto al cuerpo, que un día va a explotar por donde menos me espero.

Es increíble lo bien que te lo puedes pasar haciendo más bien poco, si estás en buena compañía.
Una casa acogedora, unos pocos juegos, unos vídeos, un par de sofás o unos asientos, un karaoke y muchas ganas de reír… y pasas momentos felices.

Eso me lleva a otra cosa.
Gracias a esos momentos, estoy llevando el bache emocional bastante bien.
Sí, no puedo poner más porque sé que hay gente del IRL que leen el blog, y si tiene que llegar a los oidos de la interesada, que sea gracias a mí y a haber vencido mi dragón del miedo.
La he visto recientemente y no puedo evitarlo, mira que mi cabeza me dice que me olvide de ella, pero es que es verla y todo se me acelera. Ni que hubiera tomado droga o 33 redbull.
Si encima es agradable contigo, pues te deshaces. Da igual que tu cabeza te diga que no tienes nada que hacer y que pasa de ti. Esas voces sólo las escuchas cuando vuelves a la soledad de tu casa, en el momento, en el lugar, sólo existe ella.
Y haces más tonterías de lo habitual, o te pones muy muy serio. No actúas normalmente (si es que existe ese estado). Se va (o te vas tú) y al separarte te das cuenta de todas las tonterías que has hecho.
Me siento tan ridículo.
Me siento tan orgulloso de hacer el ridículo.
Esta última frase no parece tener mucho sentido, pero lo tiene. Quiere decir que a veces es bueno dejarse llevar si no haces daño a nadie (quizá un poco a ti mismo, y ni eso si sabes reírte de ti mismo).
Como dicen en la serie “Cómo conocí a tu madre” (otra a la que me he enganchado): No pienses, actúa, tanto pensar te está haciendo mal. Y quizá tenga razón y a veces me aterra tanto el dragón que me quedo quieto y pierdo oportunidades. De fallar o de acertar, pero de experimentar al fin y al cabo. De aprender.