Dolor de cabeza

Yo no sé si es por las muelas, por el stress o por dormir mal, pero tengo dolor de cabeza y me apetece hacer más bien poco.
Hoy tenía, anímicamente, ganas de escribir, pero el maldito dolor no me deja. Será pasado mañana entonces, mañana toca pacharan day (si la cabeza y las autoridades lo permiten)

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Dolor de cabeza

Yo no sé si es por las muelas, por el stress o por dormir mal, pero tengo dolor de cabeza y me apetece hacer más bien poco.
Hoy tenía, anímicamente, ganas de escribir, pero el maldito dolor no me deja. Será pasado mañana entonces, mañana toca pacharan day (si la cabeza y las autoridades lo permiten)

Adoro los jueves (y los pacharán’s days)

Los adoro porque es un día que no se espera nada de ellos.
Pueden acabar pronto y no pasa nada, pueden ser tranquilos y que te pases todo el rato callado y no pasa nada.
No hay una legión de personas preguntándote porqué no estás “a tope” ni con ganas de marcha. Hay lo que hay y así está bien.
¿Que, por un casual, ocurre todo lo contrario y que te estas riendo y alargando el día (e incluso la noche)? Estupendo.
Pero es la ausencia de espectativas lo que le da a esos alargamientos y a esas risas ese carácter especial que parece obligatorio el resto de días del fin de semana.

PD. Hoy tiene pinta de empezar uno.

Adoro los jueves (y los pacharán’s days)

Los adoro porque es un día que no se espera nada de ellos.
Pueden acabar pronto y no pasa nada, pueden ser tranquilos y que te pases todo el rato callado y no pasa nada.
No hay una legión de personas preguntándote porqué no estás “a tope” ni con ganas de marcha. Hay lo que hay y así está bien.
¿Que, por un casual, ocurre todo lo contrario y que te estas riendo y alargando el día (e incluso la noche)? Estupendo.
Pero es la ausencia de espectativas lo que le da a esos alargamientos y a esas risas ese carácter especial que parece obligatorio el resto de días del fin de semana.

PD. Hoy tiene pinta de empezar uno.

Adoro los jueves (y los pacharán’s days)

Los adoro porque es un día que no se espera nada de ellos.
Pueden acabar pronto y no pasa nada, pueden ser tranquilos y que te pases todo el rato callado y no pasa nada.
No hay una legión de personas preguntándote porqué no estás “a tope” ni con ganas de marcha. Hay lo que hay y así está bien.
¿Que, por un casual, ocurre todo lo contrario y que te estas riendo y alargando el día (e incluso la noche)? Estupendo.
Pero es la ausencia de espectativas lo que le da a esos alargamientos y a esas risas ese carácter especial que parece obligatorio el resto de días del fin de semana.

PD. Hoy tiene pinta de empezar uno.